martes, 29 de junio de 2010

Tratamiento que cura el cáncer logra Jacinto Convit en Venezuela

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Jacinto Convit, 96 años.


El médico venezolano Jacinto Convit, director del área de Biomedicina del hospital Vargas de Caracas, ha desarrollado un tratamiento para sanar el cáncer de mama, estómago y de colon.


Detalló que hasta el momento el tratamiento ha sido aplicado a 20 pacientes, de los cuales en sólo dos casos, no ha dado resultados positivos.

El especialista aclaró que el fracaso de la dosis en esas dos personas puede deberse a que uno era diabético y el otro se había aplicado quimioterapia.

En este sentido, explicó que cada paciente con cáncer debe ser sometido a un tratamiento distinto en función de sus circunstancias particulares.

Hasta ahora no se ha calculado los costos de la novedosa cura para el cáncer de mama, estómago y colon, pero se conoce que el tratamiento resultará totalmente gratis para los pacientes.

El doctor Convit, nacido en la capital venezolana en 1913, ha manifestado su rechazo a que lo consideren un genio, tras aclarar que su objetivo ha sido únicamente curar a la gente.

Por otra parte se ha mostrado agradecido con la propuesta de que lo postulen para el premio Nobel, luego de insistir en que su trabajo diario es realmente su mayor reconocimiento.



Apuntes de Convit

A los 96 años, Convit vuelve a empezar. Parece acostumbrado a los comienzos y a ser el primero en lo que hace. Gracias a su esfuerzo, Venezuela se convirtió en el primer país del mundo en cerrar una leprosería, los vergonzosos “depósitos” donde recluían a la fuerza a los enfermos de lepra.

El tratamiento y la terapia humanizada ensayada por Convit fue asumida por la Organización Mundial de la Salud y fue también el primero en desarrollar una vacuna terapéutica contra la leishmaniasis con 95% de efectividad.

“Hay que amar los proyectos. El que no los tiene no vive.

Proyectos de vida continuos son los que hacen a los pueblos poderosos. Esa debería ser una cátedra en la universidad”, refiere Convit, desde su modesta oficina en el Instituto de Biomedicina, ubicada a la entrada del hospital Vargas.

Sobre su escritorio sólo hay carpetas y papeles. No hay computadoras, no hay celular.

Apenas se distinguen un teléfono inalámbrico blanco, otro convencional, y un botón que pulsa cada vez que necesita la asistencia de su secretaria, sentada al otro lado de la puerta de su oficina.

“Los celulares esclavizan”, sentencia y “las computadoras las usan otros”, señala hacia afuera, donde trabaja el equipo que lo acompaña.

Ese equipo, en el que predominan las mujeres, tiene la obligación de marchar a la misma velocidad del candidato al Premio Nobel de Medicina de 1988.

“No le gusta hablar de lo que hizo, sino de lo que va a hacer”, señala una de sus colaboradoras.

Continúa la lucha contra la lepra yla leishmaniasis, “aunque reconozco que no desaparecerán mientras imperen la ignorancia y la pobreza”. Sin embargo, también invierte su tiempo en otros proyectos humanísticos.

jacintoconvit1-1Hace muy pocos días, el 2 de noviembre, Convit recibió el premio de la Fundación Alstom por la creación del Centro Piloto para la Educación en Ambiente, Salud y Desarrollo Sustentable. Con el galardón se podrá complementar un esfuerzo que el Instituto de Biomedicina ha desarrollado por más de veinte años: el control de enfermedades endémicas en la comunidad warao.

Eso lo anima, pero no lo calma. Se necesitan recursos para la construcción de otro centro que conjugue la salud y la música. Esa es ahora la razón de sus desvelos.


Convit: "Quien no tiene proyectos, no vive".


"El desarrollo del país depende de la ciencia" en el blog de Félix J. Tapia